Hablar
Voy bordeando el agua
todo el día
sin decir una palabra
Santôka

Según se acerca el otoño tiendo al "enmimismamiento", a bordear el agua sin decir palabra, a mirar las sombras oblícuas de la tarde, a lamentar el fin de las vacaciones y a oir como en sordina esa algarabía del reencuentro que tiene lugar en septiembre.
Pudiera parecer que estoy "depre", pero no lo estoy, ni siquiera melancólica. ¿Más reflexiva? El blog, las conversaciones con viejos y nuevos amigos, en serio y en broma , en las últimas semanas me hacen pensar en la casualidad que nos lleva a coincidir en tantas cosas, en la sorpresa de hablar con quienes conozco desde hace poco tiempo como si los conociera de toda la vida, en el afecto que se trasluce en el hablar y escuchar, en el modo de decir de cada uno y que tan lejos está de ese argumentar, callar al otro, tener razón a toda costa, bromear con muy mala baba, justificarse o hablar sin decir absolutamente nada.
Sí, estoy un poco "enmimismada" ¿Será culpa de la vuelta al trabajo?









Jesús dijo
Lo que sea, pasará un día u otro. Necesarios ó no en nuestras vidas, estos momentos llegan, están por algún tiempo y después se van (afortunadamente).
Que tengas una buena noche. Te mando un beso.
4 Septiembre 2008 | 09:28 PM